Este proyecto combina ciencia ciudadana e innovación social para acercar la renaturalización urbana a la comunidad de Viladecans. A través de un diagnóstico participativo y una investigación colectiva, vecinos y vecinas exploraron cómo los espacios verdes influyen en la salud y el bienestar mediante mediciones científicas y percepción social. Paralelamente, un proceso de prototipado colaborativo dio lugar al “carrito de alquimia urbana”: un dispositivo móvil diseñado de forma conjunta con la ciudadanía para dinamizar espacios públicos, activar talleres y promover el cuidado ecológico de manera creativa.
PROCESO CIENCIA CIUDADANA
Primero se realizó un diagnóstico participativo para conocer cómo percibía la ciudadanía la relación entre salud y espacios verdes, y si se cumplía la regla 3-30-300 en su entorno. A través de un proceso de ciencia ciudadana, se definieron colectivamente las preguntas de investigación y los espacios a evaluar dentro de las intervenciones urbanas.
Se aplicaron mediciones en dos momentos: un pretest en septiembre de 2024 y un postest previsto para septiembre de 2025, con el objetivo de identificar posibles impactos de las obras realizadas. La evaluación incluyó parámetros como calidad del aire, ruido y temperatura (medidos con sensores y apps), así como encuestas y observaciones sobre percepción, movilidad y seguridad en los lugares seleccionados.
INNOVACION SOCIAL
Por otra parte, el proceso de prototipado colaborativo se planteó como un complemento ciudadano al proyecto de renaturalización de Viladecans. A través de una convocatoria abierta, se invitó a la comunidad a presentar ideas y participar activamente en la co-creación de soluciones. La propuesta inicial fue redefinida y enriquecida colectivamente junto a colaboradores y colaboradoras, mediante sesiones participativas de diseño.
Este proceso culminó en el desarrollo de un prototipo activo: el carrito de alquimia urbana, un dispositivo móvil concebido para apoyar el reverdecimiento de espacios urbanos. El carrito actúa como un catalizador de iniciativas comunitarias, facilitando talleres, actividades y espacios de participación vecinal en torno al cuidado del entorno. Así, se convierte en una herramienta de activación urbana desde una perspectiva lúdica, educativa y ecológica, promoviendo el vínculo entre ciudadanía y naturaleza en el contexto urbano.